Me
estoy metiendo en camisa de once varas, lo sé. Y es que echando un vistazo en eso que
llamaban, ehem, “blogosfera”, uno hace bien en preguntarse qué necesidad tiene
de abrir un blog. Encima de videojuegos, para más inri. No solo porque ya hay
muchos (no, en serio, muchos) y mejores (la inmensa mayoría), si no también
porque hay cierto ambiente pasivo-agresivo en esto del Internet que, en
general, me incomoda. Parece que tarde o temprano uno ha de escoger bando, PS3
o Xbox, casual o hardcore, FIFA o PES, Portal o Call of Duty, reírte de
Meristation o llamar pedantes a MondoPíxel. Y no es eso. Ni es ni quiero/puedo
hacerlo.
Y es
que esto es simplemente un blog personal -en el que hablo de videojuegos como
podía hablar de fútbol o de los conventos Trinitarios en la provincia de Teruel-
con un par de intereses: tenerme entretenido por un lado y mejorar mi expresión
escrita por otro. Y ya. No soy un “periodista de videojuegos”, ni siquiera un
periodista. No tengo muy claro que es eso de “gamer” y tampoco vengo a cambiar
el panorama en esto de los blogs de videojuegos. No tengo contactos en la
industria, ni los busco. No soy un coleccionista incurable de sistemas antiguos
que a la mayoría ni les suenan. Soy un tipo corriente y moliente al que le ha
dado por plasmar las cuatro cosas que de vez en cuando se le pasan por la
cabeza. “Pues te las podías escribir en una libretita para ti solito y dejarnos
a los demás en paz”. Cierto, pero de este modo es más entretenido (recuerden,
mi primer objetivo al empezar esto)
Siéntanse
libres de criticar, que no me enfado fácilmente y eso me ayudará a mejorar. Y
de buena tinta sé que hay mucho a mejorar. Empecemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario